DÍA 24 - JESÚS LLEGA A JERUSALÉN

LECTURA: Juan 12:12-19

ENSEÑANZA

En esta historia leemos sobre la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Muchas iglesias recuerdan y celebran este día como el Domingo de Ramos, el domingo antes del Domingo de Resurrección. Cuando se agitaban ramas de palmas para alguien era símbolo de victoria sobre sus enemigos; esta multitud veía a Jesús como el Mesías prometido y esperaba que se convirtiera en el Rey de Israel. Ellos pensaban que Jesús había llegado a guiarlos a la victoria. Ellos estaban en lo cierto y estaban equivocados. Jesús liberaría a su pueblo, pero no era el líder político o militar que ellos esperaban que fuera. La primera clave para descubrirlo debió ser el animal que montó cuando llegó a Jerusalén.

Un rey poderoso tratando de levantar poder nacional hubiera entrado en un caballo, un corcel vigoroso. Jesús entró sobre el lomo de un humilde burrito, ¡que ni siquiera era un burro adulto! El burro representa humildad y servidumbre. La manera en que Jesús ganó poder para su pueblo fue perdiendo el suyo. La manera en que Jesús trajo liberación al mundo fue dar su vida en rescate de muchos. Jesús no vino a ser servido, sino a servir. La gente estaba emocionada porque había escuchado de la resurrección de lázaro y estaban seguros de que Él traería vida para todos ellos. Si Él era capaz de resucitar a alguien de entre los muertos, ¿qué más no podría hacer? Pero antes de que esa semana terminara ellos verían a Jesús perder su vida. No fue hasta entonces, en que incluso los discípulos más allegados a Él se dieron cuenta que Jesús nos trajo vida dando su vida por nosotros. Él es el Rey humilde.

Preguntas para meditar

NIÑOS PEQUEÑOS/PRE-K:

· En esta historia, ¿Quién entró a Jerusalén montado en un burrito?

· ¿Qué era lo que la gente agitaba en el aire? ¿Qué significaban esas ramas?

NIÑOS:

· ¿Cómo respondió la gente, cuando Jesús entró a Jerusalén?

· ¿Qué simbolizaban las ramas de palma?

· ¿Cómo te enseña esta historia que Jesús era un rey humilde?

ORACIÓN

Dios, gracias por entrar en este mundo y en mi vida. Gracias por venir a liberarme y a gobernar mi vida, pero lo hiciste a través de venir a servir y a amarme. Ayúdame a tener tu corazón.

Protégeme del deseo de ser visto y dame el deseo de servir a otros. Jesús, gracias por ofrendar tu vida para que yo pueda tener una vida plena tanto ahora como en la eternidad. Gracias por ser un rey humilde. Dame gracia para ser humilde en todas las áreas de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.