DÍA 43 - JESÚS ES CRUCIFICADO

LECTURA: Juan 19: 16:27

ENSEÑANZA:

En menos de 24 horas, Jesús ha sido traicionado por uno de sus amigos, arrestado, juzgado injustamente por los líderes judíos y romanos, negado por otro de sus amigos, azotado y golpeado por soldados, y encontrado culpable de un crimen que no cometió. Ahora Jesús es sentenciado a ser ejecutado en una cruz. (Padres, pueden explicar la crucifixión según sea apropiado para la edad de su hijo). Hay cuatro cosas maravillosas que aprendemos sobre Jesús en medio de una gran tristeza.

1) Jesús murió con pecadores, por pecadores y como pecador. Jesús fue crucificado entre dos criminales de toda la vida. Ellos merecían morir, Jesús no. Esto nos recuerda que merecíamos el castigo de Dios por nuestra rebelión y pecado, pero Jesús tomó nuestro lugar.

2) El trono de Jesús era una cruz. La mayoría de los seguidores de Jesús esperaban que él entrara a Jerusalén, liderara un levantamiento político y se sentara en un trono como el Rey de los judíos. Pero Jesús no vino a ser levantado en un trono; llegó a ser levantado en una cruz. E incluso cuando murió, la palabra "El Rey de los Judios" colgaba sobre su cabeza.

3) La muerte de Jesús cumplió muchas profecías del Antiguo Testamento. Cuando los soldados echaron suertes (un juego de apuestas) para su túnica, se cumplió una profecía de 600 años (Salmo 22).

4) Jesús amaba a su madre. Incluso mientras estaba dando su vida por el mundo entero, Jesús se aseguró de que su madre fuera atendida. Jesús nos ama a cada uno individualmente.

Preguntas Para Meditar:

NIÑOS:

• ¿Jesús merecía morir? ¿Por qué o por qué no?

• ¿Qué estaba escrito en el letrero de la cruz sobre la cabeza de Jesús?

• ¿Cómo mostró Jesús su amor por su madre?

ORACIÓN:

Dios, gracias por enviar a Jesús a morir en la cruz por los pecados del mundo. Gracias por morir, Jesús derrotó a Satanás, el pecado, el infierno y la tumba. Jesús, gracias por tomar mi lugar en la cruz y sufrir el castigo que merecía. Ayúdame a estar siempre agradecido por la

cruz y a vivir mi vida a la luz de quién eres y de lo que has hecho. Gracias por ser un Rey humilde que dio su vida por su pueblo. Ayúdame a dar mi vida por los demás. En el nombre de Jesús, amén.