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Tiempos difíciles, cargas pesadas y una gran resignación

No es ningún secreto que el año y medio que paso ha sido extraordinariamente difícil. Lo has sentido. Ya sea el encierro del COVID-19, problemas políticos y sociales, una pérdida y dolor, o una perdida económica, ¡ha sido difícil!

Ahora, nos encontramos en medio de la Gran Resignación. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de los EU, 4,3 millones de estadounidenses abandonaron su trabajo en julio de 2021. Esto no es todo. Los bancos informaron recientemente que más de la mitad (55%) de la fuerza laboral actual busca activamente otro empleo.

Los trabajadores se sienten devaluados en cada sector del empleo. Su pastor y el personal de la iglesia no son una excepción a esto. Aunque es posible que muchos no publiquen sobre ello en las redes sociales, también sienten renunciar. De hecho, Barna informó a principios de este año que casi un tercio (29%) de los pastores han "considerado seriamente dejar el ministerio a tiempo completo" en el último año.

Una de las mayores alegrías de mi papel como superintendente general es conocer a nuevos ministros cada semana y adorar con ellos en sus iglesias. Hay algunas cosas que he escuchado repetidamente durante los últimos meses.

1. "Esta pandemia nos esta costando caro." Los pastores han llorado junto a familias y amigos que han perdido la vida. Han dedicado más tiempo a aprender nuevas tecnologías para servicios y nuevos protocolos para vivir juntos. Incluso los aspectos más básicos de la vida de la iglesia — el bautismo, imposición de manos en oración, los funerales, las visitas a la casa o al hospital — han venido con nuevas preguntas de las personas durante la pandemia.

2. "Tengo fatiga por expectativas que no he cumplido." Primero fue "14 días para frenar la propagación." A partir de ahí, parece que se han cruzado demasiados hitos mentales donde pensaban que las cosas volverían a la normalidad. Cuando llegaron los mandatos de máscaras, muchos pastores se vieron atrapados en medio de perspectivas ideológicas en sus congregaciones. Cuando llegaron las vacunas, algunas de esas líneas ideológicas se hicieron aún más pronunciadas.

3. "Estoy decepcionado o herido por aquellos que no han regresado." Muchos pastores tenían la expectativa de que las interrupciones de los servicios serían a corto plazo y que la vida de la iglesia volvería a la normalidad en unas semanas. Aunque comprenden las preocupaciones que tienen los miembros, muchos ministros simplemente se sienten desanimados. Extrañan ver los rostros mas conocidos de seres queridos en los servicios de adoración. Se sienten desconectados del desarrollo espiritual de los que han pastoreado durante años.

4. "Las críticas parecen ser más personales." La agitación política y social se ha combinado con el estrés de la pandemia para crear una polarización radical. La crítica puntual, a menudo alimentada por las redes sociales, ha parecido personal para muchos ministros. Si la iglesia está cumpliendo o no con un mandato, el pastor es acusado de hereje o apático — a menudo simultáneamente por diferentes grupos. Si el pastor habla o se abstiene de hablar sobre un tema social, él o ella está acusado de ser miedoso o demasiado activista.

5. "Nunca me he sentido tan solo(a)." Esto, quizás, ha sido uno de los aspectos trágicos de los últimos meses. Las familias se han visto obligadas a llorar a sus seres queridos aislados. La paz y la seguridad que proviene de la comunidad se ha interrumpido. Esto no solo está relacionado con la pandemia. A medida que ha aumentado la polarización en los temas sociales, las personas se han alejado de relaciones de décadas, basadas en desacuerdos superficiales.

Hoy más que nunca, los ministros necesitan de nuestro apoyo. Hazle saber a tu pastor que está en tus oraciones. Envíe un correo electrónico o una nota a los misioneros que apoya. ¡Hazle saber a un evangelista que son esenciales y que no los has olvidado!

Y para los ministros que lean esto, tengan estas cosas en mente:
1. Dios esta contigo. Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31)!¡ De hecho, en nuestros tiempos de debilidad, encontramos que Su gracia es suficiente y Su poder se perfecciona (2 Corintios 12:9).

2. Tu ministerio le pertenece a El. En Juan 15:16, Jesús comparte pensamientos finales con sus discípulos antes de que se dirijan a Getsemaní. Él les dice: “Ustedes no me eligieron a mí, pero yo los elegí y los nombré.. .” Aquel que te conoce mejor que nadie te eligió específicamente. El será fiel a ese llamado.

3. La fidelidad es una medida importante para ser fructíferos. Mantén tus ojos en Jesús y mantén tu esperanza centrada en Su pronto regreso. En 2 Crónicas 26:5, vemos una verdad atemporal sobre el rey Uzías: "Mientras él buscaba al Señor, Dios le daba éxito."

4. La fatiga es reparable. Es demasiado fácil sentirse abrumado por las posibilidades negativas de lo que está por venir. En su lugar, Dios nos desafía a, "Estar quietos y saber que soy Dios" (Salmo 46:10). La Biblia no nos promete soluciones rápidas o instantáneas. Lo que sí vemos es un recordatorio de: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos,” (Gálatas 6: 9).

No puedo predecir qué giros y vueltas puede deparar el futuro, pero estoy seguro de que Dios tiene el control (Colosenses 1:17) y que te ha dado poder y te ha elegido para esta temporada (1 Tesalonicenses 1:4). Estoy agradecido por los pastores, misioneros, evangelistas, educadores, capellanes, líderes y personal de las Asambleas de Dios que están cambiando comunidades cada día para la gloria de Dios. Realmente somos mejores gracias a ustedes.